Estudio de Johns Hopkins desafía la “paradoja latina”

-Los resultados de la investigación sugieren un riesgo de mortalidad infantil mayor al esperado

Por largo tiempo, los bebés nacidos de madres inmigrantes latinas en los Estados Unidos se han caracterizado por presentar bajas tasas de mortalidad infantil y por ser generalmente saludables, a pesar de las desventajas socioeconómicas que sus mamás enfrentan. Sin embargo, un estudio realizado por científicos de Johns Hopkins reveló un alto riesgo de mortalidad, inesperado entre los recién nacidos latinos. Los resultados desafían lo que se conoce como la “paradoja latina”.

Los resultados fueron publicados en la edición de junio de la revista científica Maternal Child Health Journal.

Los científicos analizaron los registros de casi 290 mil nacimientos ocurridos durante cuatro años en el condado de Los Ángeles, en California. Los investigadores incluyeron datos de bebés de madres de origen mexicano nacidas en los Estados Unidos y de bebés de madres de origen mexicano nacidas fuera del país. Como era de esperarse, los científicos encontraron más baja mortalidad infantil entre los bebés de mamás mexicanas nacidas fuera del país que entre aquellos provenientes de mamás mexicanas nacidas en los Estados Unidos (3,8 muertes por cada mil nacimientos vivos, comparado con 4,6 muertes por cada mil nacimientos vivos).

Sin embargo, cuando los investigadores consideraron en su análisis todas las variables que pueden contribuir al riesgo de mortalidad infantil surgieron diferencias claves. Los bebés de madres que nacieron fuera de los Estados Unidos y que viven en vecindarios con mayor cantidad de población inmigrante presentaron una tasa de mortalidad un 50 por ciento más alta que los bebés de mujeres nacidas fuera de los Estados Unidos, pero que habitan en áreas con menor cantidad de inmigrantes.

A pesar de que las madres latinas nacidas fuera del país frecuentemente luchan contra realidades socioeconómicas adversas, ellas fuman y beben menos, y tienen menos comportamientos de riesgo durante su embarazo. Por eso, por largo tiempo los expertos en salud pública han atribuido los bajos índices de mortalidad infantil entre los bebés latinos a las conductas saludables de sus madres y también al hecho de vivir en barrios donde se priorizan las relaciones familiares. Sin embargo, los resultados de este estudio sugieren que vivir en vecindarios densamente poblados por inmigrantes puede minimizar esos efectos positivos.

“La pobreza, el crimen y la escasez de recursos pueden convertir a los vecindarios densamente poblados por inmigrantes en lugares poco saludables para vivir, lo que puede impactar la salud de la madre y del recién nacido”, explica Lisa Ross DeCamp, M.D., profesora asistente de pediatría en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. “Los resultados de nuestro estudio apoyan esa idea”, agrega DeCamp.

Según los autores del estudio, más allá de la auténtica tragedia que significa la muerte de un bebé, los resultados dejan de manifiesto una urgente necesidad en materia de salud pública. Considerando que el número de latinos en los Estados Unidos va en aumento y que un cuarto de las mujeres en edad reproductiva en el país son latinas, la mortalidad infantil en este sector de la población puede tener un impacto significativo en la mortalidad infantil a nivel nacional.

“Hay una necesidad urgente de promover vecindarios y barrios que sean saludables”, dice DeCamp. “Esperamos que resultados como los nuestros sean catalizadores para crear políticas públicas que protejan la salud de los bebés de diferentes razas y grupos étnicos”, concluye DeCamp.

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